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Trastornos musculo-esqueléticos

Los trastornos musculo-esqueléticos (en adelante TME) son lesiones específicas que afectan a huesos, articulaciones, músculos, tendones y nervios, constituyendo en la actualidad el problema de salud laboral más frecuente y afectando a millones de trabajadores. Se pueden dar en cualquier zona del cuerpo, siendo las más comunes cuello, espalda y extremidades superiores.

La mayor parte de los TME de origen laboral, se van desarrollando con el tiempo por exposiciones repetidas o prolongadas a situaciones desfavorables en el desempeño del trabajo, o por una manipulación inadecuada de las cargas. El dolor muscular y/o articular, la pérdida de fuerza, la sensación de hormigueo y la disminución de la sensibilidad, son síntomas característicos que alertan sobre la existencia de estos daños.

La sobrecarga física que puede producirse durante la ejecución de tareas que entrañen esfuerzos físicos mantenidos o desproporcionados, como son las operaciones relacionadas con la manipulación manual de cargas, los movimientos repetitivos, o el mantenimiento de la postura de forma puntual o continuada en el tiempo, es, sin duda, la causa más frecuente de producción de estas patologías en el ámbito laboral.

No hay que olvidar sin embargo que existen además otros factores de riesgo de tipo físico que pueden contribuir en mayor o menor medida a la aparición de los TME, como una inadecuada iluminación del puesto de trabajo, frío o calor excesivos, elevados niveles de ruido, inadecuado diseño de las herramientas utilizadas, existencia de vibraciones, etc.

Además, factores organizativos y psicosociales, como el desarrollo de un trabajo demasiado exigente o, por el contrario, demasiado monótono y repetitivo, la insatisfacción laboral, la falta de reconocimiento o apoyo, los horarios de trabajo, los sistemas de retribución, etc., o propios del individuo como la existencia de patologías previas, la capacidad física del trabajador, los hábitos como el consumo de tabaco, etc., pueden, a menudo, contribuir a su generación.

En definitiva, habitualmente, los TME no son consecuencia de un único factor de riesgo sino que es la combinación de varios lo que conduce a su aparición. Es por ello que se deben evaluar todos los factores en su conjunto y abordarlos de manera integral.
Algunos sectores de actividad se ven especialmente afectados por este tipo de riesgos, destacando entre estos sectores el socio-sanitario. En diversos estudios se pone de manifiesto que las lesiones dorsolumbares entre el personal de este sector, puede duplicar e incluso triplicar la incidencia de estas dolencias en relación a la sociedad en su conjunto. El motivo fundamental se encuentra en las tareas relacionadas con la movilización manual de pacientes y unos equipos de ayuda muchas veces inapropiados.

La reducción de los accidentes por sobreesfuerzos constituye una prioridad en todos los sectores y particularmente en profesiones como las de la rama socio-sanitaria, más expuestas al riesgo y que exigen la adopción de una serie de medidas dirigidas a la identificación del problema y al establecimiento de soluciones, siendo necesario para ello, aplicar estrategias y programas de prevención para combatir con eficacia los trastornos musculo-esqueléticos.
 

Medidas de prevención y protección

Algunas soluciones eficaces para hacer frente a este problema son:

  • Automatización de procesos
  • Empleo de equipos mecánicos como carretillas elevadoras, grúas o mesas regulables
  • Iluminar adecuadamente la zona de trabajo, evitando reflejos y sombras molestas.
  • Evitar inclinar mucho el tronco adelante y, en especial, girarlo o echarlo hacia atrás sin apoyarlo en un respaldo.
  • La reducción del volumen o el rediseño de la carga
  • La mejora de la organización y del entorno de trabajo
  • Reducir la intensidad del trabajo físico pesado, introduciendo pausas de recuperación, o alternándolo con actividades más ligeras que no fuercen la espalda.
  • Evitar ciclos muy cortos y repetitivos
  • Evitar la aplicación de fuerzas muy intensas y repetidas con zonas del cuerpo de poca masa muscular, como por ejemplo, la mano
  • Evitar la transmisión de vibraciones, tanto al cuerpo como al sistema mano-brazo
     

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